“Silencio. ¡Cuán bello el silencio! Pero hay que aquietar este mundo interior. Hay muchos que gritan ahí dentro. El silencio es una conquista. No es el ruido externo lo que nos aturde; es el grito de las pasiones. No es aislarse; es desprenderse; el silencio no es un don sino un fruto difícil. Este silencio físico es apenas un medio para acallar la propia algarabía”.

Fernando González Ochoa

lunes, 4 de mayo de 2015

Chispa

Sabes que no somos tan distintos,
sabes que sobra decir aquella oración;
porque aunque emplumado entonas tu canción,
tu voz se asemeja a mis requintos.

Sabes, tú sabes que no somos diferentes,
sabes que aquello sobra repetirlo;
aunque nos desliguen desde el vientre mismo,
somos tan iguales y nadamos las mismas corrientes.

Sabes más que yo y yo más he leído,
sabes que pensando tanto me he perdido;
a veces me miras y sin decir nada ya te he comprendido,
tal vez mucho te olvido, tal vez más me he creído.

Sabes qué triste he sido y tú no paras de cantar.
Sí, sabes que por ti mi corazón fuerte ha latido;
quizás me entendieras más cuando me envuelve tu sonido,
quizás sólo cantas porque así llegará tu amor prometido.

Sabes que los dos somos chispa,
que de aquella personalidad emanó;
pero tú cargas unos ropajes,
y otros ropajes cargo yo.

¿Por qué aquellos que dicen ser como yo me alejan de ti?
¿Por qué miran desde arriba y te juzgan endiosados?
Pero tú... Tú ni te das cuenta que existen osados,
porque hace mucho que dejaste de volar allí.

Sabes que no somos distintos,
porque alma como tú eres, alma he sido yo;
acaso no abrazarnos entre los cielos lindos...

¿Te habrán amado tanto como te amo yo?