“Silencio. ¡Cuán bello el silencio! Pero hay que aquietar este mundo interior. Hay muchos que gritan ahí dentro. El silencio es una conquista. No es el ruido externo lo que nos aturde; es el grito de las pasiones. No es aislarse; es desprenderse; el silencio no es un don sino un fruto difícil. Este silencio físico es apenas un medio para acallar la propia algarabía”.

Fernando González Ochoa

miércoles, 2 de enero de 2013

Corto cuento del antropocentrismo


Erase una vez dos amigos que se encontraban caminando por un pueblo, como tantos pueblos que hay, pero en este caso éste. Un joven y su compañero marchaban en una de las calles de la primitiva ciudad en la que se encontraban, mientras se celebraban fiestas aquí y allá, y avanzaban mirando su entorno.
   —Allí están matando una gallina para comérsela —Dijo el joven.
   —Qué mas da, es solo una gallina —Respondió su compañero.
    Pasaron cerca de la casa del alcalde, allí donde se ve la reluciente blancura de un edificio tan importante como molesto y adelante se detuvieron nuevamente.
    —Oye, mira, y allá están matando un marrano para comérselo—Dijo el mismo joven.
    —Qué mas da, es solo un marrano—Respondió nuevamente su compañero.
    Continuaron mientras pasaban por zonas con amplios pastizales abriéndose paso entre las montañas que daban hogar tanto a hombres como animales,
    —Oye, mira, de nuevo, allá están matando a una vaca—Repitió el joven.
    —¡Pero qué mas da! ¡Es sólo una vaca! —Respondió su compañero ya irritado.
    Mas allá, a las salidas del pueblo se encontraban de la misma manera los dos, caminando, mientras el joven miraba a su alrededor y su compañero caminaba de frente. Seguían su rutina de todos los días, hasta que de pronto el compañero del joven abre sus ojos con la rapidez que solo el miedo puede otorgar y señala con su dedo un lugar mientras abre su boca para dirigirse al joven.
     —¡Oye, mira, allí están matando a un hombre!—Dijo el compañero del joven alterado y con el miedo latente.
     El joven muy calmado, observando la situación desde su lugar y con ojos tranquilos, miró a su compañero, se encogió de hombros y soltó sus palabras.
 

—Qué mas da, es solo un hombre.


"Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales".
Mahatma Gandhi

2 comentarios:

  1. Un humano más o un humano menos, a quién le importa ¿no? Simple y cruel, y por tanto real

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  2. Predecible pero sincero, la indiferencia nos ciega.

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