“Silencio. ¡Cuán bello el silencio! Pero hay que aquietar este mundo interior. Hay muchos que gritan ahí dentro. El silencio es una conquista. No es el ruido externo lo que nos aturde; es el grito de las pasiones. No es aislarse; es desprenderse; el silencio no es un don sino un fruto difícil. Este silencio físico es apenas un medio para acallar la propia algarabía”.

Fernando González Ochoa

domingo, 17 de marzo de 2013

Revisión del ensayo de la ética del carnívoro y el vegetariano


REVISIÓN DEL ENSAYO DE LA ÉTICA DEL CARNÍVORO Y EL VEGETARIANO


Para dar una revisión o asumir una posición crítica frente a un escrito o postulado periodístico siempre se debe tener en cuenta que no hay que tener en cuenta los códigos morales propios como base o pilar para comenzar a argumentar una postura. Me hago entender, sí es importante tomar una posición pero no en base a la subjetividad del pensamiento, sino en base a un análisis objetivo de los tópicos que toca el texto, en base a este análisis objetivo se puede generar una revisión aceptable y digna de leer o de ser vista tanto por los lectores ociosos como por el mismo autor del texto a evaluar.
Esta crítica adentra un poco más allá de lo expuesto ya en el texto, pero que es consecuencia de lo mismo.

Ante todo, el ser humano para ser un hombre que viva en armonía y paz tanto consigo mismo como con su alrededor debe seguir unas leyes ya impuestas por una sociedad en donde se busca mantener un orden, esas leyes de orden vienen basadas y son derivadas de una palabra fundamental: respeto.
Pero qué es el respeto para estos dos entes que clasificamos como Carnívoro y Vegetariano. El respeto es la clave del origen de los códigos morales actuales, pero no es entendida por todos y aplicada por pocos.


Quiero hacer el ejercicio de primero ponerme en la posición del vegetariano, y ahora bajo esta posición quiero intentar definir respeto. Bueno, desde aquí veo el respeto como el reconocimiento de la igualdad mutua de los seres vivientes y que todos merecen en su autonomía llevar una vida tranquila la cual no debe ser insolente y bruscamente afectada por mí, ya que como fin de este respeto quiero la armonía del entorno y de mí mismo.
En la posición del carnívoro, la definición es parecida, pero difiere en parte. Desde aquí veo que debo reconocer la igualdad y autonomía de todos los seres humanos, sin necesidad de dañarlos o atentar contra los mismos para de esta manera mantener un ambiente sano.

¿Qué diferencia fundamental hay aquí? El vegetariano dice: respeto a los seres vivientes, el carnívoro dice: respeto a los seres humanos. Aquí vemos una seria delimitación de uno en comparación con el otro y no son pensamientos propios, es un hecho, basado en lo que hasta aquí hemos planteado. Aquí, y para darle un nombre a esta delimitación se debe de usar la palabra especismo, una construcción moral basada en la diferencia de especie animal, a esto se le puede conocer como un antropocentrismo moral, donde se da la infravaloración de los intereses de quienes no pertenecen a la especie Homo sapiens.


Análogamente puedo decir (y con toda propiedad) que esta es una comparación con el racismo, en donde en vez de preferencia por humanos que por animales, hablamos de preferencia por blancos que por negros. Las dos son productos de la ignorancia de la persona y la hace acreedora al término y título que puede cargar con todo orgullo: ignorante.
La consecuencia de este tipo de pensamiento es la consideración de los animales no humanos como propiedades del hombre. Algo que resulta catastrófico y hace de toda esta una sociedad aún involucionada de pensamiento, por delicada que sea la declaración. Esto lleva de la misma manera a que los animales sean explotados para el bien del hombre y por lo tanto sean esclavos perpetuos de las necesidades y ociosidades del ser humano. Aquí es donde ya se puede irse generando la pregunta, ¿cuál es el respeto de un carnívoro? Y no es muy complicado de responder a este punto, el carnívoro solo respeta a los suyos pero es un especista que no se opone a la explotación de animales porque los ve como propiedad del hombre. Un racista animal y un antropocentrista como consecuencia.


Esto es lo que podemos llamar un respeto sucio, ya que no es amplio para toda entidad viviente. Pero digamos que es respeto al fin y al cabo.

Aquí me veo obligado, no por mí sino por el rumbo del texto, a acuñar un término: el egoísmo. ¿Cómo se podría introducir este término a lo que ahora se ha planteado? Pues para nuestra sorpresa cabe tan bien aquí como una ficha a un rompecabezas. Primero tenemos que definir el egoísmo, sino sería un irrespeto de mi parte con el lector tratar un término que no se ha aclarado desde un principio para dar claridad en los temas de más complejidad que se presentarán mas adelante. Pero claramente tenemos que hablar desde la ética, como es planteado por el texto que da origen a esta crítica.


El egoísmo se define de esta manera: “El egoísmo moral, o egoísmo ético, es una doctrina ético filosófica que afirma que las personas deben tener la normativa ética de obrar para su propio interés, y que tal es la única forma moral de obrar, sin embargo permite realizar acciones que ayuden a otros, pero con la finalidad que el ayudar nos dé un beneficio propio tomándolo como un medio para lograr algo provechoso. Afirma que la validez de una teoría o praxis se encuentra en su aportación directa a la edificación positiva y responsable del yo o desarrollo personal”.



Esta es, una definición que concuerda muy bien para el carnívoro y aquí el porqué. El vegetariano como es sabido en base al ensayo, está montado en las bases de: el respeto a la vida y la no violencia. Esto se puede ver así, no hay que interferir o dañar la vida del otro ser, ni atentar contra el mismo. De cualquier manera esto tiene de trasfondo un pensamiento altruista que obra por el bien común de todos sin ninguna delimitación, y eso es deducible de la definición de vegetariano planteada aquí, y en realidad su significado espiritual gana un gran significado cuando se puede vivir en paz con todas las entidades vivientes. Con esto no quiero decir que no puede existir un vegetariano egoísta, pero inevitablemente para él, quiéralo o no, aunque así no lo quisiera, es por consecuencia de su definición, una persona altruista, pero no solo eso, una persona que de verdad parece haber entendido la palabra respeto.


Por el otro lado, el carnívoro no deja, bajo ningún punto de vista moral que tenga una base sólida en el respeto por la autonomía del otro, la palabra altruismo. Y no voy a aventarme a tachar ahora de manera rápida y dominante al carnívoro como un ser egoísta por naturaleza, en parte porque me parece que es algo ya explícito y que el nivel mental del lector no es tan mediocre como para no haberlo visto ya, y en otra parte, porque bajo un análisis objetivo es verdaderamente delicado darle una calificación a algo o alguien, pero lo que sí puedo hacer es decir que el carnívoro cabe tan bien y tan perfecto en esta definición que sería hasta loco y desquiciado decir que es una ficha que  no hace parte de este rompecabezas.

Ahora, una vista religiosa planteada por el ensayo que es claramente una visión occidental con origen o influencia del discurso judeo-cristiano semita es de “la Gnosis”. Y cito textualmente del ensayo un planteamiento de estos que dicta así: ”para avivar la energía sexual y transmutarla es recomendable el consumo de  carne res moderadamente”, para dar una leve profundización, se dice que el consumo de esta carne de res (que tiene una energía especial), puede avivar a la energía sexual y esta se transmuta: “Es un proceso por el cual, se transforman las aguas seminales, tanto del hombre como de la mujer en energía, la cual pasa desde los órganos sexuales al cóccix y sube por toda la columna vertebral hasta el cerebro y de éste baja al corazón, lugar donde se encuentra nuestro real ser, la parte de Dios que todos llevamos dentro. 
La transmutación sexual es una respiración larga pero con visualización y concentración. Ese recorrido de la energía no se ve en el mundo tridimensional, no lo encuentra el bisturí. Pero si se pueden comprobar los efectos que producen en cualquier persona en el mundo físico. En cambio con los sentidos del alma despiertos, se puede verificar su existencia”.
No voy a adentrarme a discutir qué tanta veracidad tienen los puntos planteados aquí y qué tan cierto son estos procesos de conversión de energía o si tiene o no una relación con el sexo, pues no es mi objetivo.

Es una vista panorámica en donde se puede ver un pensamiento claramente que aprueba el consumo de carne basado en un argumento que es notoriamente, palmariamente, visiblemente y abiertamente montado en los pilares de buscar el bien propio, es decir, del egoísmo. En donde sí se predica el respeto, pero donde el humano está en la punta de una abominable pirámide de escalas de superioridad, y por lo tanto este puede dominar a los que por debajo del mismo estén. Hasta se podría decir que hoy la palabra respeto esta tan sucia y contaminada que se vuelve difícil conocer su verdadera naturaleza.

Es en otras palabras, una justificación del asesinato de un animal únicamente con el fin de obtener su carne y obtener  “energía” de ella. Lo que se puede decir de esta manera: Es justificable la explotación de otro ser con el fin de obtener algún beneficio de ello, bajo un supuesto “permiso” que el animal da para ser asesinado.

Aquí se reúnen los postulados fundamentales que plantee en un principio, solamente en esta visión que tomé prestada del texto por “la Gnosis”, se ven reunidos los siguientes términos: especismo, antropocentrismo, egoísmo e ignorancia. Podría seguir dando términos como mediocridad e hipocresía, que muy bien cabrían aquí, pero creo que es claro el punto y no hay necesidad de ser tan descriptivo con algo tan obvio a los ojos y a la mente.



Ya terminaste de leer esto querido lector, ya puedes tapar tus ojos, tus oídos y seguir siendo ciego.