“Silencio. ¡Cuán bello el silencio! Pero hay que aquietar este mundo interior. Hay muchos que gritan ahí dentro. El silencio es una conquista. No es el ruido externo lo que nos aturde; es el grito de las pasiones. No es aislarse; es desprenderse; el silencio no es un don sino un fruto difícil. Este silencio físico es apenas un medio para acallar la propia algarabía”.

Fernando González Ochoa

domingo, 18 de enero de 2015

Homeostáticos

Tan homeostáticos como el mar,
tan cambiantes y azulados,
pero puros en la mañana
que abraza las almas benditas

Ayer fuimos agua y hoy fuego,
tíbar flotando en el aire,
Acaso no amarnos como el
colibrí y la flor apaciguada

Los besos saben diferente hoy,
la miel se vuelve canela, y ésta, azafrán;
¿Qué no eran ayer con los labios?
Y hoy confluimos como ríos

Tan homeostáticos como el viento,
tan impredecibles y undívagos,
graznando desde las colinas me dicen
que te bañaste en sol

Sabrán los astros que no somos
las joyas que adornaron la reina,
que somos grises rocas de piedra,
pero mañana húmeda madera

Los pasos son dejados
por las huellas en la nieve,
y las miradas mandan ojos
coquetos al amor

Tan homeostáticos, tan cambiantes,
tan llenos del otro y de sí mismos,
retratando los paisajes de la juventud
en el lienzo que preparó el espíritu.

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