Tan homeostáticos como el mar,
tan cambiantes y azulados,
pero puros en la mañana
que abraza las almas benditas
Ayer fuimos agua y hoy fuego,
tíbar flotando en el aire,
Acaso no amarnos como el
colibrí y la flor apaciguada
Los besos saben diferente hoy,
la miel se vuelve canela, y ésta, azafrán;
¿Qué no eran ayer con los labios?
Y hoy confluimos como ríos
Tan homeostáticos como el viento,
tan impredecibles y undívagos,
graznando desde las colinas me dicen
que te bañaste en sol
Sabrán los astros que no somos
las joyas que adornaron la reina,
que somos grises rocas de piedra,
pero mañana húmeda madera
Los pasos son dejados
por las huellas en la nieve,
y las miradas mandan ojos
coquetos al amor
Tan homeostáticos, tan cambiantes,
tan llenos del otro y de sí mismos,
retratando los paisajes de la juventud
en el lienzo que preparó el espíritu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario