“Silencio. ¡Cuán bello el silencio! Pero hay que aquietar este mundo interior. Hay muchos que gritan ahí dentro. El silencio es una conquista. No es el ruido externo lo que nos aturde; es el grito de las pasiones. No es aislarse; es desprenderse; el silencio no es un don sino un fruto difícil. Este silencio físico es apenas un medio para acallar la propia algarabía”.

Fernando González Ochoa

jueves, 29 de mayo de 2014

Sórdido

No sé que pasa,
pues si ha pasado, no lo entiendo,
si lo he visto, no lo comprendo,
si en mi vive y soy su casa.

No sé si esperar
por lo que no sé si existe.
No sé siquiera si estar triste
por lo que no me habré de enterar.

No veo lumbres coloridas,
ni taciturnas soledades.
No encuentro edades
para estas todas mis vidas.

No canta el ave,
ni duerme el hada,
si no sabe nada
y ya ni duda cabe.

No es felicidad,
no ventura, ni bonanza,
no hay música en esta danza
de chalada identidad.

No hay bullicio
o debe ser que me he vuelto sordo,
pues ya ni el excelso tordo
se detiene a contemplar mi vicio.

No sé si estoy,
si es que aún hago parte de esto.
No sé si tal vez es un pretexto
para olvidarme de quién soy.

Voy contando alegorías,
sin importar corolarios
y aunque son ellos muchos varios
voy con penas y alegrías.

Abajo, donde no voy yo, y tal vez nunca irías.
Allá cuentan tragedias y chistosas tonterías.



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