En sólo tíbar mi alma
por verte así tan lánguida y azul,
que por momentos se hace en esta guerra calma
y por momentos muere en ti mi juventud.
Y en sombras oscuras de aquellas pupilas,
rumores de ríos y un terso laúd,
que gritan estremeciendo las mansas lilas,
de estas colinas altas que has creado tú.
En suspiro diáfano y sonrisa al ocaso,
que guarda una amargura de intensa brisa de mar,
hoy vi tu ser en abrazado ensueño raso
sobre trémulas lumbres de estrellas brillar.
Sonata en silencios de inexistente relación,
de esa tu presencia de estentórea belleza,
que acaba con los disparos en mi corazón,
Y hacen caer mi alma entre el verde y el turquesa.
Dichoso cantar este,
¡Oh, rima de naturaleza!
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